Historia de Arrankudiaga

En el paleolítico medio (75.000 - 35.000 a.C) el nombre Neanderthal aparece en Euskadi. Su modo de vida consistía en una cueva base y en los territorios de caza, pesca y recolección que la rodeaban. Arrankudiaga no contaba con cuevas apropiadas, por lo que se uso como territorio de aprovechamiento. En la Edad de Bronce (1.200 – 600 a.C ), adscrita en la cultura Megalítica, la forma de vida cambia, pasándose de ser depredador a ser pastor. De esta época son las lascas de sílex encontradas en asentamientos pastoriles al aire libre en el Ganekogorta.

La Romanización del País Vasco se redujo a los territorios del sur y a puntos costeros para la obtención de refugios portuarios. Arrankudiaga, por su marcada geografía y su dura climatología, conservo su modo de vida primitivo con sus habitantes de la etnia Caristia.

En la segunda mitad del siglo XI Arratia presenta ya una cierta organización política bajo la figura del señor de Arratia en el ámbito civil y la del Abad de Aranzazu en el eclesiástico. Este cambio se debe a la inmigración alavesa que trae consigo la cultura mediterránea cristiana. Se construyen pequeños templos en torno a los que van surgiendo los actuales núcleos de población. A pesar de ello, los rituales paganos conviven con las nuevas prácticas cristianas. Algunos cabezas de linaje levantan iglesias propias para cobrar los diezmos o impuestos por el uso de las tierras circundantes. Es paso del modo de vida causi - prehistórico al feudal esta consolidado.

Las villas surgidas en los siglos XIII y XIV nacen con una clara vocación comercial. Entre ellas destaca Bilbao, que pronto utilizara el valle del Nervión a fin de comunicarse con la meseta para importar cereales y exportar hierro y ganado. La configuración poblacional de Arrankudiaga se va a ver influenciada por el paso del camino real. Su hábitat diseminado también es lineal a lo largo del camino, eje desde el que se distribuyen sus barrios. Hay un aumento de población que posibilita la importante participación de los habitantes de Arrankudiaga en la Reconquista: conquista de Baeza (1226) y batalla de Salado (1340).

En el año 1440 la familia Abedaño funda Santa María de Arrankudiaga patronazgo que mantuvo hasta que en el siglo XVIII pasó a manos del marqués de Baldecarzana.

Arrankudiaga fue un barrio de Arrigorriaga hasta que a mediados del siglo XV se independizó con categoría de Anteiglesia y con asiento y voto número 40 en las juntas generales del Gernika ya que obtuvo previamente el consentimiento del Señorío de Bizkaia. Esto supuso el fin de las guerras banderizas entre “jauntxos” provocadas por el intento de mantener su status durante la hambruna del siglo XIV. Estos parientes mayores se enfrentaban al campesino para lograr un mayor porcentaje de la producción. Los conflictos sociales quedan zanjados con la declaración de la Universal Hidalguía del Fuero Nuevo (1526). El sistema Foral regirá Euskadi hasta el primer tercio del siglo XIX.

Foto antigua Arrankudiaga

La economía crece en torno a la actividad ferrona que dinamizo a gran parte de la población plantando y cuidando bosques, fabricando carbón vegetal, trasportándolo, refinándolo… La materia prima se traía de las minas de Ollargan y de Somorrostro y, tras transformarse, seguía el camino real hacia el interior de la península. Además de esta actividad, la demanda de cereales impulsa la labranza de nuevas tierras a pesar de su baja calidad.

Este proceso iniciado a principios del siglo XVI será el detonante de la escisión de Arakaldo, que consigue suficiente población y autonomía alrededor de su parroquia de Santa Marina Virgen y Mártir.

Los habitantes de Zollo intentaron también su independizarían erigiendo una iglesia a San Martin en el año 1518. Dicha construcción conto con la oposición del patrono divisero de Santa María de Arrankudiaga, Martin Ruiz de Abedaño. En 1520 y con un pleito por medio, acepto a esta parroquia como sufragana de Arrankudiaga y así paso a ser su patrono. San Martin llego a formar una anteiglesia pero, dado que su escisión no fue consentida por el Señorío, no tuvo asiento ni voto en las juntas generales de Gernika, en las que siguió siendo representada por Arrankudiaga.

El siglo XVII trajo consigo una verdadera revolución: el cultivo del maíz o pan de las indias. Esto permitió aumentar la producción del campo vasco húmedo de forma impensable hasta aquel entonces. Su plantación se hacía al tiempo que la de la alubia y se intercalaba con la de trigo y la de nabo. Primeramente sustituyo al mijo en las tierras labradas de media ladera, y luego se planto en el valle. Estos dos momentos se reflejaron en sendos “Booms” de la natalidad. El hambre desapareció y la población volvió de la villa al medio rural, ahora mucho más provechoso. La industria siderúrgica se resintió ya que la deforestación que supuso esta nueva roturación de las tierras dejo a los bosques de Arrankudiaga sin capacidad de regeneración ante la demanda de carbón vegetal. A esta circunstancia se le unieron unos años de malas cosechas. El pequeño propietario tiene de dedicarse a otras actividades (siderurgia, artesanía…) para completar sus ingresos. Aun y todo el endeudamiento es imparable y Manuel de Legorburu y, en menor medida Jose de Urquijo aprovechan la coyuntura para hacerse con la mayoría de los bienes. Por su parte, la marquesa de Valdezarzana consigue la mayor parte de los diezmos de la zona por compra de los templos.

Era una época de oportunidades para quien dispusiese de un fuerte capital de inversión, sin embargo el pequeño propietario perdió sus posesiones y paso a malvivir como inquilino en los primeros caseríos compartidos incluso por hasta tres familias distintas. Estas circunstancias unidas a las bajas sufridas en la guerra de la independencia frente a tropas napoleónicas y, sobre todo, en la primera contienda Carlista, provocan un fuerte descenso de población.

En los años siguientes las circunstancias mejoran y la población se recupera muy poco a poco, ejerciendo un control preventivo para evitar un auge que ponga en peligro el status de vida logrado.

El caso de Zollo difiere del resto del municipio: su emplazamiento de difícil acceso le mantiene al margen de estos cambios. La propiedad permanece mas repartida, sigue mayoritariamente en manos de baserritarras en economía de subsistencia. La moral cristiana también tarda más en asentarse, siendo aquí más comunes los hijos naturales o fuera del matrimonio, y más escasas las nupcias.

A “grosso modo” la primera mitad del siglo XX continuo las mismas pautas anteriores: dedicación económica agropecuaria atraso tecnológico y nula mecanización agrícola, exportación del excedente demográfico como mano de obra para el proceso industrializador del bajo Nervión (Bolueta, San Miguel de Basauri, Arrigorriaga,…) etc.

Sin embargo el modo de vida rural y agrario de estas anteiglesias se vio sensible y definitivamente alterado en la década de los 50 y los 60, con la llegada de la industrialización al propio suelo de Arrankudiaga. Se abandono la explotación tradicional del caserío para pasar a trabajar en el sector secundario. Es el Arrankudiaga que hoy en día conocemos.

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